Arqueología soriana

Iglesia románica de San Ginés de Soria, collación y onomástica

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Ayer, 25 de agosto, es el día martirial de san Ginés de Arles según dice “In passione sancti Genesii Arelatensis”de Paulino Biterrense y se supone que fue hacia el año 203. Este neocatenúmeno fue martirizado bajo una morera, añade san Gregorio de Tours hacia el año 587. En Soria, junto al Duero y con un quiebro en el lienzo de muralla medieval construida adosada al ábside, se encuentran las ruinas de la iglesia románica de San Ginés que se encuentra en fase de excavaciones arqueológicas por parte de Areco dentro del Programa Soria Oculta, y cuyos resultados fueron presentados a la prensa local el 17 de este mes de agosto. Entre los hallazgos cabe resaltar la aparición de lo que pudiera ser la base de un altar junto al arranque lateral nordeste del arco de triunfo. Y como explicábamos en un post anterior, seguramente el replanteo tuvo lugar durante el equinoccio si tenemos en cuenta la orientación de este templo románico de San Ginés de Soria.

 

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Información de San Ginés en el cartel arqueológico

La iglesia de San Ginés es una de las 35 parroquias de la ciudad se Soria que aparecía en el censo de Alfonso X elaborado en el año 1270. No se sabe a ciencia cierta la advocación de la iglesia, si bien la opinión mayoritaria de los autores que se ocupan de estas ruinas, es que se trata de la parroquia de San Ginés.

Durante las excavaciones del año 2015 se confirmó la existencia de la iglesia, sacándose a la luz los restos del muro norte del presbiterio y del ábside del templo, que contaban con un zócalo biselado de sillería, sobre los que se levantaban los muros de encofrado de cal y piedras. También se elaboraron con sillería las esquinas de los muros de la nave y el arranque del arco del triunfo. El resto de los muros de la nave se levantan con encofrados rellenos de pequeña mampostería ligda con argamasa de cal.

En el muro sur de la nave se abre hoy un gran boquete, donde se debió localizar la portada elaborada también con sillería, que fue desmontada para reutilizar la piedra. En el mismo muro, a mayor altura, se abren estrechas saeteras.

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El solado de la cabecera no pudo documentarse, si bien la nave estaba cubierta en parte con grandes losas de piedra, de unos 20 cm de grosor. En la esquina nordeste de la nave aparece la base de lo que debió ser un altar, en cuya elaboración se reutilizaron una basa y fragmentos del fuste de una pequeña columna.

Para esta iglesia, igual que para las cercanas de Nuestra Señora del Mirón, San Agustín el Viejo y San Juan de Duero, con las que comparte características constructivas, se defiende una cronología para su construcción de finales del siglo XII.

La primera referencia escrita que se conoce de la muralla de Soria es de una cédula de Sancho IV fechada en el año 1290, si bien algunos autores defienden su construcción a finales del siglo XII.
Al excavar la cabecera de la iglesia ya se pudo confirmar en 2015 – y ahora se ha ratificado mucho más- que la construcción de la muralla es posterior a la de la iglesia. La cimentación de la muralla se coloca por encima de los cimientos de la iglesia, adaptándose el trazado de la muralla a la curva del ábside.

 

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En el siglo XIV se anexiona a la parroquia de San Martín de Canales, síntoma del despoblamiento que sufre este sector del recinto urbano de la Soria medieval desde ese siglo.

Tras su abandono como iglesia se reutilizan los restos de la edificación hasta el siglo XX, posiblemente como encerradero de ganado. Con muros de mampostería trabada con barro se tapa el hueco de la antigua puerta, se levanta el muro oeste y se construye un cierre en el este, dejando fuera toda la zona de la cabecera de la iglesia.

 

 

Collación de San Ginés

Soria pasa a ser núcleo poblacional en 1119 con Alfonso I el Batallador, rey de Aragón y Pamplona, y al año siguiente le otorga un Fuero Breve sobre el que nos centraremos en un post próximamente.  El sistema de organización territorial-jurídica-política en la Extremadura Castellana fue el de las Comunidades de Villa y Tierra y, en el caso de Soria, está documentada la existencia de 35 collaciones al iniciarse el último tercio del s. XIII. Cada collación tenía su parroquia y en torno a ella se agruparon las parentelas o clanes que, a su vez, se expandieron cual colonos, por así decirlo,  por la Tierra de Soria generando, al pasar a ser sedentarios, aldeas diversas que tenían que pagar su diezmo a la parroquia de la collación de la villa correspondiente.

San Gines de Soria y el Duero vista aerea

En el Censo Diezmero de Alfonso X de 1270 la collación de San Ginés tenía en la villa de Soria siete vecinos, cuatro moradores y cuatro atemplantes y recibía diezmos de Peroniel (25 moradores y 6 atemplantes), Reznos (6 moradores), Zarabes (1 vecino, 12 moradores y 1 atemplante), Ayillón (12 moradores), San Andrés (9 moradores y un 1 atemplante), Los Villares de Almajano (1 morador) y Ambroz (1 morador).

Collacion-de-San-Gines-de-Soria-1270

Según María Asenjo González, “la dispersión de estos lugares puede ser indicativa del interés que ofrecían los diferentes espacios y su relativa complementariedad en una economía autosuficiente” dentro de esta Comunidad de Villa y Tierra de Soria.

 

San Ginés de Arles o San Ginés de Thiers

Salvo error, únicamente existe en la provincia de Soria otra iglesia dedicada a San Ginés, la parroquial de Rejas de San Esteban que tiene galería porticada románica y que suele datarse a mediados del s. XII. Ahora bien, aunque actualmente festejan a San Ginés el 25 de agosto, resulta que es una fiesta trasladada del 25 de octubre, según recogen las hermanas Goig Soler en uno de sus libros. Es de suponer, por tanto, que este San Ginés ribereño no es el de Arles sino  San Ginés de Thiers, población tanbién francesa pero no de la Provenza sino de Aquitania,  martirizado el 28 de octubre en el siglo IV.

Por tanto es factible que el San Ginés de Soria pudiera ser igualmente el de Thiers, máxime si tenemos en cuenta la influencia aquitana que varios historiadores del arte han detectado en algunos edificios románicos tanto de la capital como de la provincia de Soria.

Seguramente Alfonso I el Batallador repuebla Soria y su Tierra con navarros, aragoneses, francos y con la población autóctona de la Tierra de Soria mientras fue rey de este territorio (1119-1134). Es posible, por tanto, que la collación de San Ginés fuese un asentamiento franco, como pudiera serlo la de San Sadurnin, si bien esta última tiene más visos de ser una puebla navarra.

Las pocas referencias documentales que tenemos sobre San Ginés de Soria no nos sirven para afirmar a qué santo en concreto se refiere, si al de Arles o al de Thiers… o a algún otro. Así, por ejemplo, respecto al Cabildo de Curas de San Blas -cuyo dato más antiguo conocidio es de 1250- se indica que se reunía “el martes primero después del primer domingo de Todos los Santos, saliendo de missa de San Gines”. Esta reunión era en las Casas de San Blas, cerca del Palacio de los Condes de Gómara.

 

Ginés de Lara

Curioso es que el teósofo Mario Roso de Luna optase por recurrir al antropónimo Ginés para denominar con él a su inventado último maestre templario de San Polo en su cuento teosófico La Demanda del Santo Grial, incorporado en su libro El Árbol de las Hespérides (1923). Ginés de Lara, pues así se llama su “Sigfrido castellano”, es iniciado en los secretos esotéricos templarios en el monasterio de San Juan de Duero, que se encuentra casi enfrente de San Ginés, al otro lado del Duero. Iniciación que le convierte en “dvija”, esto es un “renacido por el Agua y por el Espíritu”, asimilable en buena parte a los “jinas” (raíz etimológica de Ginés, según él), según su concepción teosófica-ocultista desarrollado en su “Libro que mata a la muerte o Libro de los Jinas“.

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