Soria en la Historia

El Más Allá en Soria: Sor Constanza de Castilla y Soria

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Juan de Castilla, hijo de Pedro I, preso en Soria

A nuestra protagonista del post de hoy se la conoce como sor Constanza de Castilla y nosotros le añadimos “y Soria” por haber nacido en su castillo, donde su padre, el infante don Juan -hijo de Pedro I el Cruel (o el Justiciero, según qué crónicas)-, estuvo preso por el rey Juan I de Castilla desde 1386 hasta su muerte 19 años después. Así nos resume esta relación María Teresa Carrasco (1):  “Don Pedro I, considerando nulo su primer matrimonio con doña Blanca, se casó en Cuéllar en el año 1354 con doña Juana de Castro, pero el rey abandonó a la dama a los pocos días dejándola embarazada. Esta se retiró a la villa de Dueñas donde vivió desde entonces usando el título de reina. Tuvo un hijo, llamado el infante don Juan, que se exilió en Inglaterra. Cuando se concertó el casa miento de Catalina de Lancáster y el heredero Juan I de Castilla, éste exigió, «para mayor seguridad y pacificación de todos, que el Duque de Alencastre entregase también el infante don Juan, hijo del rey don Pedro, que tenía en Ingalaterra… y así se cumplió, que trajeron al infante don Juan de Ingalaterra y le entregaron al rey don Juan el mesmo año de 1386 y el rey don Juan le envió preso a la fortaleza de Soria», donde desesperado de poder escapar se casó con una hija del alcaide, Elvira de Falces, con la cual tuvo un hijo llamado Pedro y una hija a la que pusieron el nombre de Constanza. Catalina de Lancáster era nieta de Pedro I el Cruel por parte de madre, doña Constanza, que había casado con don Juan de Gante, duque de Lancáster. Por lo tanto, era prima de Constanza y fue ella la encargada de introducirla en el convento de Santo Domingo el Real de Madrid y de prestarle su protección”. Cabe reseñar que el infante Juan -futuro Juan I (1379-1390)-, fue señor de Soria y su Tierra, y después lo serían Catalina de Lancáster (1288-1418) y María de Aragón (1420-1445) que fueron las esposas de Enrique III y Juan II respectivamente.

Nos resume Wikipedia que su padre, Juan de Castilla, fue hijo de Pedro I y de Juana de Castro, era nieto por parte paterna del rey Alfonso XI de Castilla y la reina María de Portugal y por el lado materno de Pedro Fernández de Castro e Isabel Ponce de León. “Se sabe que estuvo la mayor parte del tiempo encerrado en el castillo de Soria. Según el tratado de Bayona (1388) debería haber sido puesto en libertad pero falleció en 1405, hallándose aún prisionero en dicho castillo“, indica Wikipedia.  Y añade: “Después de su defunción recibió sepultura en la Colegiata de San Pedro de Soria. En 1442, su hija Constanza de Castilla trasladó sus restos mortales al convento de Santo Domingo el Real en Madrid donde era priora y al que también había trasladado los restos de su abuelo, el rey Pedro I. Cuando el convento de Santo Domingo el Real de Madrid fue demolido, en 1869, los restos mortales de Juan de Castilla fueron llevados al Museo Arqueológico Nacional, hasta que en 1877 fueron trasladados a la Capilla Real de la Catedral de Sevilla, donde permanecen en la actualidad junto a los de su padre“.

Con la hija del alcaide del castillo de Soria, Beltrán de Eril (casado con Magdalena de Falces), tuvo a Pedro de Castilla, obispo de Osma (1432-1440) y Palencia, y a Constanza de Castilla (c. 1405-1478). Así resumía el padre Florez la trágica vida de este infante-príncipe encarcelado en el castillo soriano (2):

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También nos aporta datos Alonso López de Haro en su Nobiliario genealógico de los reyes y títulos de España... (3).

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Sarcófago de Constanza de Castilla y Soria

 

cabeza-de-sor-constanza-de-castilla-y-soria-en-su-sepulcroEl sarcófago de esta soriana ilustre es de alabastro y data del último cuarto del siglo XV. Actualmente se puede ver en el Museo Arqueológico Nacional, en Madrid, a donde fue trasladado tras demolerse el monasterio de Santo Domingo el Real en 1869. Sobre el simbolismo ha escrito un ensayo Manuel Núñez Rodríguez (4).

Y esta es su descripción según Ceres-Ministerio de Cultura: “El sepulcro está constituido por una urna sepulcral y encima la yacente. Apoya aquélla sobre sencillo basamento y se orna con seis figuras en el frente y costados, cuatro que simbolizan Virtudes -Fe, Esperanza, Prudencia, Templanza- y dos ángeles en el centro, tenantes del escudo de armas de la Casa Real de Castilla. La yacente viste hábito blanco y la capa fue repintada en época moderna, con rosario y libro de oraciones, que se halla en la Biblioteca Nacional (Ms. 7495), sobre el pecho. En los extremos a la cabecera y a los pies dos figurillas femeninas orantes. Doña Constanza de Castilla (+1478) fue priora del Monasterio de Santo Domingo el Real de Madrid, cuyo sepulcro estuvo situado en el coro. A ella se deben numerosas obras de reformas en la capilla mayor, refectorio, claustro y plaza de Santo Domingo que logró realizar merced al constante patrocinio real. Consiguió permiso para trasladar los restos de su padre, el infante don Juan, y de su abuelo el rey Pedro I al monasterio de Santo Domingo, enterrándolos en sendos monumentos funerarios que mandó erigir en la capilla mayor”.

Dibujo del sarcófafo de Constanza de Castilla y Soria publicado en el semanario Pintoresco Español, el 20 de septiembre de 1846

Dibujo del sarcófafo de Constanza de Castilla y Soria publicado en el semanario Pintoresco Español, el 20 de septiembre de 1846

 

Primera escritora soriana con su Devocionario

 

Esta monja de alta alcurnia figura en la historia literaria hispánica como una de las primeras escritoras españolas y, que sepamos, la primera soriana conocida.  Para Cortés Timoner, “merece formar parte de la temprana historia de la literatura española porque compuso, en la Baja Edad Media, un libro de oraciones con cierta intención estética en el que proyectó sus preocupaciones y deseos de dar sentido a su existencia”. Así que tiene su importancia aunque solo fuera porque “en la literatura española medieval hay muy pocos manuscritos disponibles que sean escritos por mujeres”, según reconoce Constance Wilkins (5),

El manuscrito 7495 de la Biblioteca Nacional, conocido como Devocionario y de 103 folios, fue escrito por sor Constanza de Castilla y Soria al final de su vida, cuando ya no era priora (cargo que ocupó durante unos cincuenta años), y de este códice se ha hecho una edición con anotaciones diversas por parte de María del Mar Cortés Timoner (6). En la contraportada se nos indica que el códice “contiene una curiosa ornamentación que pudo ser elaborada por la propia Constanza. Además de plegarias y textos piadosos traducidos del latín al castellano, la obra recoge reflexiones personales que revelan el esfuerzo de la autora por elaborar y organizar unos contenidos de tema devoto que proyectan su particular visión de la fe y la existencia humana. Este volumen presenta, junto con un pormenorizado estudio sobre la figura de sor Constanza, una selección de pasajes del Devocionario que reflejan no solo el carácter y el talento de una de las primeras escritoras en lengua castellana, sino también la piedad emotiva y vivencial que caracterizó, en especial, la espiritualidad femenina de los siglos pasados”.

Una de las secciones se centra en la Pasión de Jesús y otra a las Horas de los Clavos (o sea, con los que fue clavado en la cruz). “La muerte que defendía la Iglesia y la poesía de reflexión moral bajo-medieval pedía una postura serena y una aceptación devota del fin terrenal, que abría las puertas a la verdadera vida. En la primera oración de la autora dominica, Jesús ejemplifica la aceptación de la muerte, es decir, de la voluntad divina. La escritora pide esa fortaleza modélica para encarar el inevitable fin”, destaca Cortés Timoner, quien sospecha que el final de este Devocionario fue truncado por su fallecimiento:

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Final de libro que nos resume así mismo Huélamo:

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Para concluir, y dado que el post está incluido en esta serie de “El Más Allá en Soria”, consideramos idóneo incluir el siguiente texto del capítulo XXIX donde describe cómo Cristo descendió a los infierno tras morir y sacó de las tinieblas a quienes allí se encontraban en el Seno de Abraham (al que ya nos referimos en el post “Psicostasis, Psicostasis y andrófago en el románico soriano“), por lo que Sor Constanza de Castilla y Soria pide en general por todas las almas del purgatorio, especialmente por las de su propia familia, como reseña Ana María Huélamo San José (7):

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NOTAS

1.- María Teresa CARRASCO: “El libro de Soror Constança. Elementos para la datación y localización de un devocionario castellano“, en Signo: revista de historia de la escritura, 14 (2014), Universidad de Alcalá, pp. 39-57

2.- Enrique FLOREZ: Memorias de las reynas catholicas: historia genealogica de la Casa Real de Castilla y de León… Tomo II, 1740, p. 659.

3.- Alonso LÓPEZ DE HARO: Nobiliario genealógico de los reyes y títulos de España...Madrid, 1622, pp. 260-261.

4.- Manuel NÚÑEZ RODRÍGUEZ: “El sepulcro de doña Constanza de Castilla. Su valor memorial y su función anagógica”Archivo español de arte, Tomo 62, Nº 245, 1989, págs. 47-60.

5.- Constance WILKINS: “El devocionario de Sor Constanza: otra voz femenina medieval”, AIH. Actas XII (1995), pp, 340-349.

6.- María del Mar CORTÉS TIMONER: Sor Constancia de Castilla. Selección de textos, Universidad de Barcelona, 2015.

7.- Ana María HUÉLAMO SAN JOSÉ: “El Devocionario de la dominica sor Constanza”, Boletín de la ANABAD, Tomo 42, Nº 2, 1992, págs. 133-149.

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