Ganado en Soria

Soria en la Mesta y trashumancia soriana

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El Honrado Concejo de la Mesta es un recuerdo del pasado y las Cañadas Reales han sido mayormente roturadas, o sobre su trazado se construyeron caminos y carreteras e incluso se han puesto cercas y alambradas que impiden el paso de las ovejas.

Los rebaños de merinas trashumantes proporcionaron durante siglos fama, riqueza y poder económico a toda la provincia soriana, especialmente a la ciudad de Soria y su Tierra (que contó con más de 200 aldeas, para quedarse fijada en torno a 150 localidades), la Tierra de Yanguas y sus aledaños en las Tierras Altas, Cameros riojanos y Tierra de Ágreda.

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Formación de un rebaño según papel del Museo Pastoril de Oncala

Historia de la Mesta

 

Las primeras mestas de pastores o asambleas de propietarios y asalariados de ovino parecen datar del siglo VI, y ya en el siglo VII se citan en el Fuero Juzgo la existencia de caminos para el ganado lanar. El ámbito de estas primeras mestas era local dado que su principal cometido era “reconocer y decidir el destino de las ovejas descarriadas o mezcladas entre los rebaños de los reunidos”, según Antonio Sánchez Belda en su libro Merinos precoces y razas afines en España.

Abarcas, zagones y polainas (Museo Pastoril de Oncala)

Abarcas, zagones y polainas (Museo  de Oncala)

Alfonso X reunió en 1273 a todas las mestas castellanas y leonesas en un Concejo de Pastores le otorgó una Carta Magna con 19 privilegios. En prerrogativas, privilegios nuevos o confirmación de anteriores destacaron Sancho IV, Alfonso XI, Juan I, Enrique III, Juan II y Enrique IV. Este proteccionismo que alcanzó su punto álgido con la Ordenación del Honrado Concejo de la Mesta, en 1489, por los Reyes Católicos.

El amparo que dieron los monarcas castellanos a la trashumancia no iba dirigido únicamente a fomentar el sector ganadero ovino –probablemente la fuente de mayor riqueza del reino por sus finas lanas- sino también a potenciar el poder centralista ya que “rompía demarcaciones de la nobleza, derribaba barreras municipales, borraba fronteras de Órdenes Militares, quedaban sin efecto seculares tributos (portazgos, montazgos, asaduras, etc.), eran cercenadas las atribuciones de las autoridades locales.., etc. Y todo ello en beneficio del rey”, destaca Sánchez Belda.

No es extraño, por tanto, que Mesta y Corona se apoyasen mutuamente y se beneficiasen de tal conjunción de intereses. Los Reyes Católicos hicieron de la merina la raza oficial. Esta privilegiada posición se sostuvo hasta el siglo XVIII, época en que el poderío imperialista español comenzó a declinar ostensiblemente. El ocaso de la Mesta se sitúa en el siglo XIX al ir ganando terreno la agricultura a la trashumancia y perderse el monopolio de la merina española en las primeras décadas de dicha centuria al internacionalizarse la producción merinera. El gremio de la Mesta nacional desaparece formalmente el 22 de julio de 1827, aunque el año de la abolición definitiva fue 1836 si bien el “golpe de gracia” contra la Mesta lo habían dado Jovellanos a finales del s. XVIII y poco después las Cortes de Cádiz en 1812.

 

Evolución de la trashumancia soriana

 

El régimen trashumante deriva, en parte, del nomadismo y se ha practicado en todos aquellos países donde la falta de humedad general y las condiciones climáticas originan unos pastos de inviernos en tierras bajas (regiones de Extremadura y Andalucía en el caso de España). La provincia de Soria se presta a tener agostaderos pero precisa de invernaderos, así que la trashumancia del ovino merino ha sido la nota característica de nuestra cabaña merinera soriana.

Jornadas del viaje trashumante (Museo Pastoril de Oncala)

Jornadas del viaje trashumante (Museo Pastoril de Oncala)

Los ganaderos de la Mesta estaban agrupados en cuatro grandes cuadrillas: León, Segovia, Soria y Cuenca. “La de Soria abarcaba el ámbito geográfico de las diócesis de Osma, Burgos, Calahorra, Sigüenza y parte del de Tarazona, que Ágreda y su Tierra pertenecían a este último”, aclara Máximo Diago Hernando (Soria en la Baja Edad Media). A su vez, E. Cos Gayon, señala:

Cuadrilla de Soria en la Mesta

“A juzgar por los datos contenidos en los libros de actas de la Mesta de las dos primera décadas del XVI, los ganaderos que controlaban la cuadrilla de Soria, estando siempre presentes en las reuniones de la institución y ocupando la mayor parte de las ocasiones los principales oficios, eran vecinos de Soria y su Tierra, Ágreda y Yanguas”, confirma Diago Hernando, posiblemente el mayor investigador soriano contemporáneo sobre la trashumancia soriana mesteña.

Cañadas Reales en Soria-Mancomunidad 150 PueblosTres cañadas reales, con 75 metros de anchura, cruzaban el territorio soriano, la Galiana, la Soriana Occidental y la Sociana Oriental. Durante siglos han trashumado los rebaños sorianos por cañadas, veredas, galianas, cordeles y callejas protegidas por la poderosa Mesta. Andando durante un mes, más o menos, se podía llevar la cabaña merina de la Sierra de Soria hasta Extremadura y Andalucía.

Esta trashumancia vertical o tradicional trashumancia merina quedó restringida a un corto trecho –de las sierras de las Tierras Altas a la estación de RENFE en Soria- al iniciarse el primer tercio del siglo XX y comenzó a afianzarse inmediatamente tras la guerra civil española.

En el otoño de 1984 embarcaron en la estación del Cañuelo 30.943 reses ovinas y 317 cabezas de ganado diferentes. Una vez llegados a su destino (Guadalcanal, Cabeza de Buey, Brazatortas, Puertollano, Caracollera, Almadanejos, Costuera, Cañaveral y Casar de Cáceres) se dirigían a las dehesas donde pagaban cerca de dos mil pesetas por cabeza. A finales de la primavera de 1985 regresaban en tren y, a pie, cruzando la ciudad de Soria, se encaminaban a los agostaderos de Santa Cruz de Yanguas, Villartoso, La Laguna, Verguizas, Vizmanos, Valloria, Los Campos, Oncala, San Andrés de San Pedro, Palacio, Huérteles y Navabellida.

Actualmente el paso de las reses trashumantes por la ciudad de Soria desde la estación del Cañuelo tras llegar en camiones, se desarrolla en un día de junio y se incluye dentro del Programa “Somos Trashumantes” auspiciado por la Mancomunidad de Tierras Altas y los ayuntamientos de Oncala y La Aldehuela. En torno a un millar de ovejas caminan por la Cañada Real Oriental hasta Los Campos, Las Aldehuelas y Navabellida.

En Oncala se fundó en enero de 1996 la Asociación Cultural El Redil para conservar las costumbres de Oncala y con ellas la trashumancia, objetivo que, ante todo, se ha plasmado con la instalación de un Museo Pastoril.

 

Fuentes bibliográficas

 Almazán de Gracia, Ángel:

– “La trashumancia soriana, en vías de extinción”, Soria Semanal, 23, julio, 1985
– “Origen e historia de la raza merina” – Soria Semanal, 12-agosto-1986
– “Ayer y hoy de la trashumancia soriana – Soria Semanal, 6-septiembre-1986

Diago Hernando, Máximo: Soria en la Baja Edad Media. Espacio rural y economía agraria, Ed. Complutense, Madrid, 1993

Cos Gayon, E.: “La Mesta”, Revista de España, IX y X, 1869, pp. 329-366 y 5-39.

Sánchez Belda, Antonio: Merinos precoces y razas afines en España, Madrid: Asociación Española de Criaderos de Ovinos Precoces, 1986.

 

 

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