Soria en la Historia

Un milagro y dos incendios extramuros a la Puerta del Postigo en el s. XVII

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El milagro de 1665

El monasterio benedictino riojano de Santa María de Valvanera tuvo bajo su tutela al monasterio de Santa María del Mercado en Soria, del cual proviene la advocación de la Virgen de la Blanca tan esencial en las Fiestas de San Juan o de la Boda de Santa María. En 1665 se publicó el libro de Fray Diego de Silva y Pacheco “Historia de la imagen sagrada de Marís Santísima de Valvanera” y relata, como milagro nº 173 uno acaecido en la ciudad de Soria que pasamos a transcribir.

“En la ciudad de Soria este año de 1665, en casa de Don Juan de Salazar Caballero de el hábito de Alcántara se prendió tan grande fuego, que juzgaron que se había de abrasar, no solo la casa, sino toda la calle. Supo el incendio el Padre Maestro Fray Antonio de Barnuevo Prior, que a la sazón era de Nuestra Señora del Mercado, y ahora Abad de Nuestra Señora de Valvanera, el cual remitió unos polvos de la ceniza Santa a Don Juan de Salazar, y este Caballero se los dio al Padre Fray Alonso Pabón Subprior del Convento del Rosario de la Orden de Santo Domingo, y los arrojó al fuego, y al punto se recogieron las llamas, y se desaparecieron de modo, que los carpinteros, que iban cortando las maderas, que estaban temiendo no les abrasase el incendio, decían: “¿Qué se hizo este fuego? ¿Qué no parece?” Y este milagro le obró la Virgen de Valvanera a vista de toda la Ciudad. Y el dicho Don Juan de Salazar con toda su casa vino al Santuario de Nuestra Señora de Valvanera a dar gracias a la Virgen por tan gran beneficio, y ofreció una gran limosna en este mes pasado de mayo, de dicho año de 1665”.

Anotaciones. Unos pocos apuntes

El benedictino Fray Diego de Silva, fallece en 1677. Monje profeso en San Juan de Burgos, general de la congregación benedictina en 1657 , fue predicador de Felipe IV,  Obispo de Guadix (1667) y de Astorga (1674).

Fray Antonio Barnuevo fue abad del monasterio benedictino riojano de Santa María de Valvanera en tres ocasiones, sumando doce años. y siéndolo por vez primera en 1641. Por el testimonio de fray Diego de Silva en 1665, año en que se imprime su libro, era abad fray Antonio Barnuevo tras haber sido prior en Nuestra Señora del Mercado (Soria). Es autor del códice  “Vida del V.P. Sebastián de Villoslada, Abad que vfue de S. Martín de Madrid”.

Juan de Salazar y Salcedo Barnuevo y Medrano, caballero de Alcántara desde 1663, miembro de la Diputación de los 12 Linajes de Soria entre 1668-1670. Nacido en Soria, fue bautizado en Ntra. Sra. del Espino el 27 de marzo de 1636; hijo de Pedro de Salazar y Barnuevo, natural de Soria, y Juana de Salcedo, natural de Aldealseñor.

Los Salazar se incorporaron en el linaje de Martín Salvador, cuadrilla somera, en 1601 con el abuelo de nuestro protagonista, también llamado Juan de Salazar, tras casarse con Isabel de Barnuevo (cuyo padre, Juan de Barnuevo, era regidor, y fue admitido en su linaje el 28 de junio de 1610).

Los Salazar eran señores de Pelegrina y Cabrera, en Guadalajara, linaje surgido en la primera mitad del siglo XV, con Juan de Salazar, doncel y vasallo del rey, y que era alcaide y gobernador de La Guardia, Lillo, Yepes y Cabañas, casado con Isabel de Salazar. Los Salazar se instalaron en Soria posiblemente porque estaban al servicio con el Duque de Medinaceli (algunos Salazar fueron alcaides de Medinaceli, por ejemplo).

Cenizas de Valvanera “apagaincendios”.- En el mismo libro sobre Valvanera da cuenta fray Diego de Silva de otro milagro parecido al de las cenizas “apagafuegos” de la casa de Juan de Salazar, como podemos leer a continuación.

Veintitres casas quemadas en 1636

Gracias al investigador José Ignacio Esteban Jauregui hemos conocido las actas municipales de la ciudad de Soria en las que se da cuenta del incendio ocurrido durante la noche del 15 de febrero de 1636, que se prolongó durante la madrugada y media mañana del día siguiente; incendio que arrasó veintitres casas.

Recreación de la Puerta del Postigo de Soria

Transcribe J.I Esteban Jauregui: “La Ciudad dijo que por cuanto anoche martes, que se contaron quince de éste, fue nuestro señor servido que se encendiese tan gran fuego en esta ciudad, tan gran fuego fuera de la puerta El Postigo, que duró toda la noche y casi hasta hoy a mediodía, de suerte que se han quemado veinte y tres casas, y se han quemado muchísimos bienes y alhajas de los vecinos cuyas eran las casas, de forma que la pérdida fue más de sesenta mil ducados; atento lo cual la Ciudad acordó que se dé cuenta de ello a su majestad y señores de su Real Consejo, y al señor presidente de Castilla, para que hagan merced a esta Ciudad de que se les haga algún socorro para el remedio de tan gran pérdida…”

Casas inmediatas extramuros a la Puerta del Postigo, hoy día

El fuego se inició “a primanoche”, es decir tras ponerse el sol. Acudieron muchos oficiales canteros y carpinteros a atajar el fuego y “derribar algunas casas antes que a ellas llegase el fuego para detenerle, y trabajaron mucho toda la noche y casi todo hoy, y les han faltado las capas y herramientas”.

En esta ocasión no se recurrió a “cenizas”  del monasterio de Valvanera para apagar el incendio, pero sí a diversas tallas marianas que estaban en la actual ermita de La Soledad: “Así mismo la Ciudad dijo que para aplacar la ira de nuestro señor en tan gran desgracia y aflicción se trajeron a la plazuela donde sucedió el fuego las imágenes milagrosas de Nra Señora del Espino, El Rosario y Los Remedios, las cuales estuvieron allí grande tiempo hasta que fue de día; con lo cual se tiene por muy cierto que nuestro señor fue servido se reparase mucho el fuego…”.

Y se acordó que al domingo siguiente se procesionaran las tres imágenes marianas con la “mayor solemnidad” acompañadas de “las ceras de las cofradías y los pendones..” para “que se vuelvan a sus casas” (¿no al Humilladero-La Soledad, sino a sus iglesias habituales?).

 

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