Semana Santa de Soria

Ermita de la Soledad y Cofradía de la Vera Cruz

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Cofradias-de-la-Semana-Santa-en-Soria_libroLa primera cofradía penitencial de la Semana Santa soriana parece ser que fue la de la Vera Cruz, que fue la que encargó la construcción de un Humilladero en las afueras de la ciudad, de la que deriva la ermita de La Soledad en el Parque de la Dehesa, sede de la Cofradía de la Virgen de la Soledad (fundada en 1951) que procesiona dos pasos: la Virgen de la Soledad y el Cristo del Humilladero.

Transcribimos del libro Cofradías de Semana Santa en la provincia de Soria” (1999), escrito por José Damián Ferrero Monge y Jesús Martínez  el texto siguiente relativo a la Cofradía de la Vera Cruz y su relación con la actual ermita de La Soledad.

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Aunque respecto a la ciudad de Soria no existe mucha documentación sobre cómo se conmemoraba la Pasión del Señor en el pasado, sí podemos comprobar al revisar el Título XXI del Fuero concedido a la ciudad por el Rey Alfonso X en el año 1.256 que entre los días feriados, ya se incluían los de Semana Santa. Textualmente se cita: “Et desdel Miércoles ante del Iuebes de la Cena, fasta el Viernes de las ochavas de Pascua de Resureción”.

También podemos saber que en el siglo XVI tenía lugar una solemne procesión el día de Domingo de Ramos; consultando las Ordenanzas de 1.540 sobre Fiestas de San Juan, se dice que el Domingo de Calderas ha de celebrarse una procesión con galas, capas y cetros como se lleva a cabo el día de Ramos, Corpus y otros de especial relevancia.

No obstante los primeros datos que tenemos sobre la Cofradía de la Vera Cruz de nuestra ciudad se remontan al 27 de mayo de 1.552, cuando se recoge en los libros de actas del Ayuntamiento el acuerdo para colaborar con la hermandad en la edificación de la ermita del Humilladero. en aquel lugar una pequeña capilla, el Humilladero de la actual ermita.

La Vera Cruz, que se encargaba de dar sepultura a los reos ajusticiados enterrándolos en lo que hoy es el atrio de la Soledad en la Dehesa de Soria, decide ubicar en aquel lugar una pequeña capilla, el Humilladero de la actual ermita.

ermita de La Soledad y arbolado Dehesa de Soria

Este Humilladero se encontraba entonces en las afueras de Soria y cercano al convento de San Francisco por la vinculación que esta orden tenía con la Cofradía de la Vera Cruz. El convento franciscano estaba ya fundado en 1227, parec ser que compuesto por una pequeña casa de frailes y una primitiva iglesia, la cual en 1533 se encontraba en estado ruinoso. En 1582 se iniciaron las gestiones para construcción de un nuevo templo y el año 1618 el convento, aunque no la iglesia, sería pasto de las llamas. Posteriormente se levantó de nuevo pero durante la Guerra de la Independencia fue otra vez destruído para evitar que los franceses pudieran fortificarse en él.

Pues bien, la Cofradía encargó la construcción del citado Humilladero a los hermanos canteros Rodrigo y Pedro Pérez. Pero cuando se hallaba comenzada la obra y antes de finalizarse, surgieron algunos problemas entre los promotores del templo y sus constructores. Ello da lugar a la escritura de 15 de septiembre de 1.552 que otorgan ante el notario Francisco de Ríos de una parte, en nombre de la Cofradía, el Preboste D. Juan García Tardajos junto a sus oficiales Juan Sotillo, Francisco Forte y Pedro Molins y de la otra los dos hermanos canteros.

En este acto queda expresado que el Humilladero ha de ser acabado como les encargaron los citados Juan García y Francisco Forte, con sus remates y sus escudos de la Pasión, escudos que todavía hoy podemos contemplar en el exterior del templo. Una vez finalizada la obra se conviene que sea tasada por dos oficiales uno designado por parte de los hermanos Pérez y otros señores que se nombran y el otro tasador será elegido por la Cofradía de la Vera Cruz.

En este valor no habrá que incluir la piedra, ni su traslado desde la cantera, ni la cal, ni el agua pues ello correrá a cargo del Preboste Juan García y el oficial Francisco Forte por parte de la Cofradía.

Además, del precio habría que descontar la cantidad que en el momento de pactarse la construción se determinó que los canteros reducirían como limosna a la Cofradía. Lo que resulte de la tasación, una vez hechos los referidos descuentos, la Vera Cruz se compromete a pagarlo de la siguiente manera: Veinte mil maravedíes un año después de la finalización de la obra y posteriormente diez mil maravedíes cada año hasta cubrir el precio total de la tasación.

Para poder hacer frente a estos desembolsos la Cofradía solicita la ayuda convenida al Ayuntamiento de Soria que contribuyó al levantamiento de la ermita del Humilladero con 13.300 maravedíes. En esta construción que a partir de 1.559 se anexionó a la parroquia de Nuestra Señora del Espino, la Cofradía de la Vera Cruz colocaría un Cristo Crucificado llamado, por estar en esa capilla, del Humilladero y cuyo autor nos es desconocido.

Posteriormente los Condes de Gómara amplían la ermita añadiendo las arcadas y la nave principal de lo que hoy día es el templo. Igualmente los Condes de Gómara trasladarían a la reformada capilla la Virgen de la Soledad, que hasta entonces era venerada en la ermita del Royal propiedad de los condes, y el Cristo yacente, que se encuentra bajo la imagen de la Madre de Dios.

Cristo de la ermita de la Soledad en Soria

Al ser la Cofradía de la Vera Cruz la promotora de la construcción de la ermita del Humilladero quedará ésta íntimamente vinculada a los actos y procesiones de Semana Santa. Así la procesión del Domingo de Ramos, que ya hemos citado, discurría entre la Colegiata de San Pedro y el referido Humilladero. E igualmente las procesiones del Jueves Santo por la noche y del Viernes Santo por la tarde que organizaba la Cofradía de la Vera Cruz desarrollaban su recorrido entre idénticos lugares.

Por mandato del Obispo de Osma D. Francisco Tello Sandoval desde el año 1.575 el cortejo del Domingo de Ramos había de acabar en la Mayor y de la misma forma los del Jueves y Viernes Santo en su regreso a la Colegiata de San Pedro debían pasar por la misma plaza.

La procesión del Jueves era conocida popularmente como la de los disciplinantes porque en ella los hermanos de sangre de la Vera Cruz flagelaban sus espaldas por las calles de la ciudad. La del día siguiente se llamaba al igual que hoy, del Santo Entierro.

Desde 1.559 la ciudad y sus regidores se comprometieron a acudir a estas procesiones de las que la Vera Cruz era la Cofradía titular. Cuatro años antes el Ayuntamiento había acordado trasladar al martes el mercado que como todos los jueves correspondía celebrarse el Jueves Santo.

En 1.633 se reunen los miembros de la Cofradía de la Vera Cruz con representantes del Cabildo para dictar las Ordenanzas que regulen la procesión del Santo Entierro con el fin de conseguir que ésta aumente y se perpetúe.

Poco sabemos de los Pasos y estructura de las procesiones de aquellos años si bien es de suponer que los importantes imagineros que por entonces, siglos XVI y XVII, realizaban su obra en Soria y que nos han legado su trabajo en retablos y esculturas que se conservan en las iglesias de nuestra ciudad, crearían los Pasos que desfilaban en aquellos cortejos.

Los dos pasos procesionales de la Cofradía de la Virgen de la Soledad (foto tomada de su web)

Los dos pasos procesionales de la Cofradía de la Virgen de la Soledad (foto tomada de su web)

Conocemos que en el año 1.625 la Cofradía de la Vera Cruz tenía un Paso que representaba la Flagelación pues al contratar la Cofradía de la Santa Vera Cruz de Berlanga de Duero con el escultor Constantino del Castillo la construcción de una imagen de Jesús atado a la Columna para esa población, se establece que el Paso ha de ser “de la forma y manera del que está en el Humilladero de esta Ciudad” ( Soria). Este contrato nos da más datos sobre el Paso que había en aquel entonces en nuestra capital pues se describe que contaba, además de con la figura de Cristo atado a una columna alta, con dos sayones azotándole.

Igualmente tenemos noticia que ocho años más tarde el que había sido Preboste de la Cofradía soriana y Caballero del hábito de Calatraba, D. Francisco de Salazar, dona a la Vera Cruz la urna del Santo Sepulcro. Esta antigua urna se conserva bajo el altar de la Virgen en la ermita de la Soledad.

Nada más podemos indicar a ciencia cierta sobre la imaginería de Semana Santa en la Soria de estos siglos aunque no sería una hipótesis muy descabellada el pensar que si en la ermita del Humilladero se veneraba el Cristo Crucificado, Nuestra Señora de la Soledad y el Santo Sepulcro y a la vez la construcción de esta ermita había sido promovida por una hermandad penitencial como era la Cofradía de la Vera Cruz, estas tres imágenes tan ínti­mamente ligadas con la Pasión figuraran en las procesiones de Semana Santa.

porticado ermita La Soledad en Dehesa de Soria

Lo cierto es que los cortejos de Semana Santa en Soria alcanzaron gran auge y esplendor convirtiéndose en actos solemnísimos con gran participación de fieles y de una gran duración donde los penitentes se disciplinaban públicamente.

En el siglo XVII, el obispo de Osma, Pedro de Godoy, que tomó posesión de la diócesis en 1.663, prohibió que la procesión del Jueves Santo se realizara por la noche puesto que dada su duración se alargaba hasta altas horas. También se prohibió la penitencia corporal en las procesiones de Soria.

El arraigo de la Cofradía de la Vera Cruz en la sociedad soriana lo podemos comprobar en los testamentos de sus habitantes de aquella época en los que se dejaba una limosna a esta hermandad al efecto de que les acompañara en sus entierros cuando fallecieran.

También podemos constatar que relevantes personalidades formaban parte de la hermandad como el ya citado Francisco de Salazar o Bartolomé de Avila que falleció en nuestra ciudad el 20 de febrero de 1.616.

El testamento de este último otorgado en 1.609 ante el notario D. Diego de Vintimilla es un ejemplo de ambas cosas. Entre sus disposiciones Bartolomé de Avila, pintor que posee hoy día en Soria calle con su nombre, pedía que a su muerte fuera enterrado en la iglesia de Nuestra Señora del Espino y textualmente añadía: “Mando que me entierren con la Cofradía de la Santa Vera Cruz, donde soy cofrade, y se pague la limosna acostumbrada“.

Al margen de esta hermandad penitencial y respecto a la conmemoración de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo podemos decir que en los templos de la capital se ponía gran empeño en el adorno de los Monumentos en que se exponía el Santísimo. Así en las cuentas del Mayordomo de la iglesia de Nuestra Señora del Espino se cita en numerosas ocasiones a Andrés Brieva, vecino de Soria y escultor, por cantidades pagadas a este señor por haber puesto el Monumento de este templo entre los años 1.669 a 1.686.

obras en ermita de La Soledad de Soria 2016

Actualmente se desarrollan trabajos de restauración en la ermita de La Soledad

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