Antonio Machado y Soria

Exposición de acuarelas machadianas de Leticia Ruifernández en “Yo voy soñando caminos”

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Dentro del programa de la VIII Aula Juan de Mairena de la Red de Ciudades Machadianas se encuentra una exposición de acuarelas machadianas llevada a cabo por la ilustradora Leticia Ruifernández para el libro Yo voy soñando caminos (Nórdica Libros), que podrá verse a partir de las 18.00 horas de hoy, 27 de mayo, en el Círculo-Casino Amistad-Numancia, donde se inaugura dicha Aula, y donde podrá verse durante el horario de apertura de este centro hasta el día 18 de junio.

Para conocer diversos aspectos de esta singular exposición machadiana en la que las 41 acuarelas van acompañadas de textos machadianos seleccionados por Antonio Rodríguez Almodóvar, hemos entrevistado a Leticia Ruifernández.

¿Cómo empieza la creación de Yo voy soñando caminos?

Lo cierto es que cuando Diego Moreno, el editor de Nórdica Libros, me propuso hacer un libro de Machado, pensé que era un autor tan publicado y tan conocido que sería difícil crear una publicación nueva que aportase algo distinto. Luego me di cuenta de que ni era tan conocido, ni tan leído. Machado forma parte de nuestra educación literaria y sentimental pero es sorprendente lo poco que se conocen su vida y su pensamiento. Leí Ligero de equipaje, la maravillosa biografía de Ian Gibson y ahí surgió la idea de ir a conocer los lugares en los que había transcurrido su vida con la esperanza de poder captar de alguna manera los paisajes que inspiraron la obra de Machado. Y así me fui tras él, al encuentro de la luz y los aires que excitaron la sensibilidad del poeta y que se transformaron en las palabras de sus poemas.

 Has visitado los lugares en los que vivió el poeta. ¿Hay algún rincón o lugar que te haya resultado particularmente significativo?

Las ciudades en las que la presencia de Machado es más evidente son Soria, Baeza o Segovia.
Cuando fui a pintar a Madrid me costó mucho dar con las huellas del poeta en la ciudad. La vorágine de la metrópoli que todo lo devora parecía no haber dejado nada. Cuando Machado estaba en Madrid, antes de la Guerra Civil, se reunía con su amada Guiomar en una fuente en Moncloa. Quise ir a pintarla y resulta que hoy en día está justo debajo de la casa del Presidente, dentro del recinto del Palacio de Moncloa y acceder ahí es una odisea de permisos, controles, etc… Pasados todos esos trámites conseguí llegar hasta la fuente: un remanso de silencio en el que parece que el tiempo se hubiera detenido en esos años 30 del siglo pasado y que el poeta pudiera aparecer entre los granados avejentados que rodean la fuente.


También tengo que nombrar la tumba del poeta en Collioure, el pueblecito costero donde acabó el viaje del exilio de Machado y también el de su madre y al que siguen peregrinando los lectores y lectoras de Machado a reconocer, admirar y mostrar respeto por ese ser humano tan extraordinario que fue don Antonio.

 ¿Por qué tienes esa necesidad de ver y estar en los lugares para pintar?

Hay una parte de mi trabajo que es de estudio, pero otra se hace a través de lo que los lugares van ofreciendo. Mi trabajo no es mental en el sentido de que tengo una idea y la desarrollo, como otros ilustradores. Por eso trabajo mucho con cuadernos de viaje. Y un viaje no tiene por qué ser a un lugar muy lejano, pero sí es algo que te transforma y te cambia. No se trata de algo premeditado, ha sido mi historia de trabajo desde que con veintipocos años me fui un año a El Salvador donde participé en un proyecto de cooperación y pinté los trabajos que se estaban llevando a cabo. A partir de ahí salió el primer libro que surgía de un viaje. El trabajo sobre Machado realmente era un proyecto de ilustración de un libro de poesía, no tenía por qué tener esa dimensión de viaje…

Duero y ermita de San Saturio en Soria

 Sin embargo siguió físicamente los pasos del poeta, ¿qué aporta esa vivencia a su obra?

Las fotos no te transmiten la información de lo que hay. El olor, la temperatura, lo que se percibe en la calle, los rostros de la gente, de lo que queda… es algo que se tiene que captar con todo el cuerpo, no solo con la vista. Todas las sensaciones quedan en el dibujo, en la acuarela. Y como espectador de ese libro, hay algo que se percibe y sí que vas a captar. No sabes por qué, porque no es algo evidente, pero te invita a contemplar. Mi trabajo tiene esa parte. Es como si me pusiera delante de algo e intentara borrarme de tal forma que eso que está ahí delante pasa a través de mí.

Leticia Ruifernández ante la tumba de Antonio Machado en Collioure

 ¿Qué es lo que más te atrae de su poesía Machado? ¿Y de su vida?

Es una poesía muy visual, y parece que al nombrarlos, Machada resignifica los paisajes. Los paisajes de Soria no serían los mismos si Machado no les hubiera escrito esos poemas. Admiro también cómo se identifica con esa naturaleza por la que pasea, no le es ajena, es una naturaleza “emocionada”. Pero también quiero hablar aquí de uno de los libros más importantes de Machado y que no es de poesía: Juan de Mairena. Para muchos es uno de los libros más importantes de filosofía del siglo XX español. En la selección de los textos de Yo voy soñando caminos se recogen no sólo poemas, sino fragmentos de este libro, o de sus cartas, entrevistas… Machado fue un gran escritor que también saltaba por entre los géneros.

Exposición en Salón Gerardo Diego del Círculo-Casino Amistad Numancia

Me impresiona de su vida cómo arremetió contra el caciquismo y la beatería reinantes en la España de principios del XX y cómo se comprometió con una transformación que iba en la línea de la Institución Libre de Enseñanza, donde él estudió y que imagino sería su guía a la hora de impartir sus clases como profesor de Instituto y que queda plasmada en toda su obra.

Segovia

Una vida y una obra que son una referencia cívica, ¿no?

Leer a Machado es absolutamente vigente. Aquí quiero citar directamente un fragmento de Juan de Mairena: “Los políticos que deben gobernar hacia el porvenir deben tener en cuenta la reacción a fondo que sigue en España a todo avance de superficie. Nuestros políticos llamados de izquierda —digámoslo de pasada— rara vez calculan, cuando disparan sus fusiles de retórica futurista, el retroceso de las culatas, que suele ser, aunque parezca extraño, más violento que el tiro.”

Baeza

Más datos:

El libro “Yo voy soñando caminos”, con primera edición en voviembre 2020  y la 2ª edición en enero 2021, han participado:
– Julio Llamazares (que ha escrito el epílogo y participa como ponente el sábado,día 29, por la tarde en la VIII Aula Juan de Mairena)
– Antonio Rodríguez Almodóvar (que ha seleccionado los textos y participa como ponente el sábado, día 29, por la tarde en la VIII Aula Juan de Mairena)
– Leticia Ruifernández (ilustradora)
Se trata de una antología esencial de Antonio Machado con poemas escogidos por Antonio Rodríguez Almodóvar. En su epílogo, Julio Llamazares, escribe: «Por mi devoción por Antonio Machado y su obra he visitado todos los sitios en que vivió y en todos he sentido la misma emoción, que es la que trasmiten sus versos, lo que habla de su capacidad poética. Volver a sentirla viendo las acuarelas de Leticia Ruifernández indica hasta qué punto la ilustradora ha captado la esencia de Machado en sus territorios y su capacidad para trasmitirla al lector del libro, más que lector contemplador como Machado lo fue del mundo en el que le tocó vivir. En la introducción de Antonio Rodríguez Almodóvar y en el apunte biográfico final se relacionan todos o casi todos: Sevilla, Madrid, Soria, Baeza, Segovia, Valencia, Barcelona y Rocafort (estos tres en mitad de la guerra civil) y Colliure, en Francia, donde murió. Un itinerario que es ya un peregrinaje poético para sus admiradores […]».

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